
Cómo distinguir el cúfico, el naskh, el thuluth y el nasta’liq
Compara cúfico, naskh, thuluth y nasta’liq en obras fechadas, atendiendo a proporciones y composición, y distingue escritura, lengua, soporte y añadidos.
El cúfico, el naskh, el thuluth y el nasta’liq son nombres de tradiciones distintas de caligrafía con caracteres árabes. Las formas angulares y los trazos horizontales prolongados ayudan a reconocer muchos ejemplos catalogados como cúficos. El naskh pequeño y el thuluth de mayor tamaño pueden compartir una página, mientras que el nasta’liq está especialmente vinculado a la literatura persa y al ritmo de grupos curvos e inclinados. Estas observaciones sirven para empezar. Una identificación fiable también necesita la fecha, la lengua, la composición y la descripción de la institución que conserva la obra. El oro, una línea diagonal o un marco elaborado no identifican una escritura por sí solos.
Separa la escritura de la lengua y del contenido
«Caligrafía árabe» puede designar una tradición de escritura sin establecer que sus palabras estén en árabe. La distinción importa especialmente al estudiar el nasta’liq. El Smithsonian sitúa su desarrollo en el Irán del siglo XIV y explica su historia dentro de la cultura literaria persa. Llamar árabe a un poema persa porque sus letras resultan familiares sería confundir el texto antes de comparar la mano del calígrafo. Anota la lengua que identifica el catálogo y, por separado, el tipo de escritura. Cuando la ficha no resuelve una lengua, conviene conservar esa incertidumbre.
Nuestro artículo sobre el Hamzanama y su relato en persa permite comparar otro contexto de texto e imagen. Distingue la narración persa, las pinturas y los materiales de las hojas. El tema o el nombre de un protagonista no bastan para determinar la lengua de las palabras. La comparación ayuda a formular esa pregunta; no demuestra que toda la escritura del proyecto pertenezca a un solo estilo. Para nombrar la mano de una muestra particular siguen siendo necesarias su ficha y la parte concreta de la página que examinamos.
El contenido necesita igualmente una descripción propia. El V&A incluye en su explicación de la caligrafía poemas, elogios a gobernantes y aforismos, además de escritura coránica. Una presentación de apariencia religiosa no ofrece una traducción. Las palabras podrían ser una bendición, un poema o un título de sura; una misma pieza puede reunir textos diferentes en zonas distintas. Antes de citar un pasaje, busca una transcripción o una descripción institucional. Reconocer una forma de letra no autoriza a atribuirle unas palabras que todavía no se han leído.
Guarda el número de inventario y señala la zona de la obra que estás comparando. «El texto central de este panel» es una observación más precisa que aplicar una sola etiqueta a sus títulos, márgenes, firmas e inscripciones posteriores. Así, otro lector puede regresar a la misma imagen y comprobar lo descrito. En una página de álbum, las muestras pueden desempeñar funciones distintas. Una identificación inicial útil puede registrar su ubicación, material y fecha propuesta, dejando abierta la lengua o la autoría cuando el catálogo no aporta pruebas suficientes.
Observa el cúfico en una hoja concreta del Corán Azul
El cúfico es una categoría útil con variedad interna. Los diagramas docentes del Met distinguen ejemplos ordinarios, floridos y anudados o entrelazados. La estructura angular y las horizontales extendidas son mejores puntos de partida que una regla según la cual toda letra debe ser cuadrada. La ornamentación puede modificar el aspecto de una letra sin convertir cada inscripción decorada en otra lengua. Mira un renglón completo antes de aislar un detalle y compara cómo las formas se distribuyen dentro del ancho disponible.
Un ejemplo documentado es la hoja del Corán Azul del Met, 2004.88. El museo la fecha entre la segunda mitad del siglo IX y mediados del X, y registra oro y plata sobre pergamino teñido de índigo. Propone Túnez, posiblemente Cairuán, como lugar de producción. «Posiblemente» forma parte de la atribución geográfica y debe mantenerse en un pie de imagen abreviado. Del mismo modo, el intervalo de fechas no se transforma en un año exacto porque la pieza tenga un aspecto especialmente reconocible.
La ficha explica también una dificultad de lectura: las letras fueron ajustadas para igualar la longitud de las líneas y se omitieron signos distintivos. Una página puede, por tanto, mostrar un orden visual deliberado y exigir a la vez amplios conocimientos al lector. El oro sobre azul no vuelve transparentes las palabras. Tampoco la presencia o ausencia de marcas semejantes a las actuales constituye una prueba de datación suficiente. Compara las prolongaciones horizontales, el espacio de las letras vecinas y el final del renglón, distinguiendo lo que ves de lo que el catálogo documenta.
La comparación con las píxides andalusíes y sus inscripciones conservadas muestra la importancia de identificar el objeto y el lugar de la escritura en otro material. Ese artículo diferencia un texto que permanece en una tapa de las tapas perdidas de otras cajas. No permite reconstruir una inscripción ausente copiando el nombre o la fecha de una pieza parecida. El método resulta útil aquí, sin trasladar a la hoja del Corán la historia de una caja de marfil ni considerar idénticas todas las letras catalogadas como cúficas.
El punto romboidal mide proporciones dentro de un modelo
La unidad del Met sobre escritura árabe y caligrafía describe la letra proporcionada mediante un número determinado de puntos romboidales. El punto es la huella, semejante a un rombo, que deja la pluma. La unidad enumera seis escrituras proporcionales: naskh, thuluth, muhaqqaq, rayhani, tawqi‘ y riqa‘. Esta lista ofrece un marco más amplio que llamar naskh a toda escritura redondeada. Conviene conocer los nombres empleados por una institución antes de intentar clasificar una mano histórica desconocida.
En este caso, el punto es una unidad de medida. No debe confundirse con los puntos escritos que distinguen letras ni con los signos vocálicos. Un diagrama que coloca puntos junto al asta de una letra explica cómo se concibe la proporción; no afirma que una palabra terminada deba llevar una fila visible de puntos de construcción junto a cada trazo. El estilo elegido y el modelo concreto importan. No sería correcto extraer una cifra de un solo ejemplo y aplicarla como regla universal a manos de regiones y épocas diferentes.
La cuestión práctica es la relación entre las partes. Ampliar una muestra sin alterar sus proporciones puede conservar el diseño; estirar únicamente su altura modifica esa relación. Por eso, la comparación debe atender a la escala de las imágenes. Una letra alta en una fotografía muy recortada puede parecer más dominante que cuando se observa dentro de la página completa. El tamaño que ocupa en una pantalla tampoco equivale a sus dimensiones originales. Para comparar medidas reales hacen falta las dimensiones del objeto o una reproducción con una referencia de escala adecuada.
Utiliza los diagramas identificados de la institución como modelos de comparación, en lugar de asignar una cuenta fija de puntos a una mano que no conoces. Los esquemas explican una proporción disciplinada y su relación con la herramienta. No autentican una pieza sin firma, no establecen su fecha y no sustituyen la corrección que un maestro hace del ejercicio de un alumno. Podemos describir una relación visible o una diferencia entre muestras sin convertir esa observación en una atribución de autoría o en una reconstrucción de la formación del escritor.
El naskh y las letras mayores organizan una misma página
El Álbum de caligrafías con poesía y tradiciones proféticas del Met, 1982.120.3, permite comparar varios tamaños dentro de una obra. Su calígrafo es Shaikh Hamdullah ibn Mustafa Dede y su fecha, aproximadamente 1500. El museo sitúa la producción en Turquía, probablemente Estambul. Varias líneas pequeñas de naskh están enmarcadas por una o dos líneas mayores en thuluth o muhaqqaq, con las muestras montadas sobre papel marmoleado. El año aproximado y la atribución probable a la ciudad son parte del registro, no detalles prescindibles.
Examina primero los renglones pequeños repetidos y después la escritura mayor que los rodea. El contraste muestra cómo una página establece una jerarquía y conserva varios sistemas caligráficos, sin necesidad de reunir fotografías de obras no relacionadas. También impide una simplificación: el catálogo identifica las manos grandes como thuluth o muhaqqaq. El tamaño no decide entre ambas. Cada descripción debe referirse a su zona. Que el texto central sea naskh no convierte automáticamente sus títulos, el resto del álbum o todas las letras de mayor tamaño en ese mismo estilo.
El estudio del papel marmoleado de la conservadora Yana van Dyke describe grandes encabezamientos horizontales y naskh más pequeño dispuesto horizontalmente o en diagonal. Una línea inclinada no basta, por tanto, para identificar nasta’liq. Observa primero la escritura y después la dirección en la que se ha colocado. Las tiras de papel decorado y los márgenes marmoleados forman parte de la construcción de la página; no son características de las letras. «Marmoleado» se refiere aquí al efecto decorativo del papel, no a una placa de piedra que sirva de soporte.
Una comparación posterior es la hilye de la Biblioteca del Congreso, 2019714648. Su registro nombra a Dihya Salim al-Fahim y fecha la obra en 1130 de la hégira / 1718 de la era común, en el palacio de Galata de Estambul. Identifica thuluth y naskh en una descripción caligráfica del profeta Muhammad, montada sobre una tabla de madera con paneles laterales plegables. El objeto permite comparar escritura, función textual y formato físico. Su descripción verbal no debe confundirse con un retrato pintado de la persona descrita.
Relaciona el ritmo del nasta’liq con la literatura persa
El apartado del Smithsonian sobre maestros y alumnos caracteriza el nasta’liq por sus curvas, los trazos verticales cortos y la relación entre las letras y su colocación. Su asociación con el verso persa es un contexto histórico, no una afirmación de que todo renglón inclinado sea un poema. La misma explicación presenta la invención atribuida a Mir Ali Tabrizi como una atribución tradicional o supuesta. Esa reserva debe acompañar al nombre y no convertirse en una declaración inequívoca de inventor y fecha de invención.
Para un ejemplo fechado, observa el Gulistan de Sa‘di firmado por Sultan Ali Mashhadi, Freer F1998.5, folios 44v–45r. El museo sitúa la copia en Herat y la fecha en 1468 de la era común / 873 de la hégira. Su comentario destaca palabras que ascienden con una inclinación mayor sobre la línea de base y variaciones en el ancho de los trazos. Son rasgos concretos que pueden compararse en la muestra, en vez de una impresión general de que la escritura «flota».
Mira un grupo de palabras antes de aislar una prolongación ornamental. Compara cómo las formas compactas se sitúan junto a las extendidas y dónde parece cerrarse o abrirse el renglón. Estas preguntas siguen el énfasis del museo en el ritmo. No constituyen un mecanismo que atribuya al mismo maestro todas las muestras de composición semejante. Recortar una sola letra puede ocultar las relaciones que explica la ficha. Conserva la fecha, la lengua y el número de inventario junto a la observación visual, y distingue la comparación de formas de una identificación de autor.
La hoja de álbum S1986.30 de la exposición del Smithsonian añade otra lección. La escritura de Sultan Ali Mashhadi se fecha aproximadamente en 1510–1515, mientras que las pinturas atribuidas a Muhammad Sadiqi y Muhammad Qasim se sitúan hacia 1590. La caligrafía y su entorno pictórico necesitan, por tanto, fechas separadas. Una página de álbum muy elaborada no tiene por qué haberse completado en una sola etapa. El marco no fecha por sí mismo la escritura que contiene, y una atribución de las pinturas no equivale necesariamente a una firma.
La pluma, el soporte y la enseñanza aportan pruebas distintas
Los materiales del Smithsonian sobre maestros y alumnos describen cañas seleccionadas para plumas y puntas recortadas según los trazos buscados. También examinan el tratado de Sultan Ali Mashhadi de 1514, El camino de la escritura, como testimonio sobre preparación de materiales. Estas referencias explican por qué una mano tradicional es más que el nombre de una fuente tipográfica: intervienen una herramienta cortada, tinta, una superficie y un modelo aprendido. La descripción histórica no proporciona, sin embargo, una receta identificada para cada objeto que hoy vemos en una colección.
Las reproducciones a distintas resoluciones pueden ocultar esa relación material. Una miniatura comprimida puede borrar uniones finas y signos pequeños o hacer que un trazo parezca más delgado. Antes de interpretar una zona tenue como decisión del calígrafo, abre la imagen mayor de la institución y compárala con los trazos vecinos. Si no permite resolver el detalle, conserva la incertidumbre. Revisa también si el soporte es pergamino o papel: la ficha del Corán Azul registra el primero y el álbum de Hamdullah incluye papel marmoleado. Un aspecto liso en pantalla no hace iguales los materiales.
El aprendizaje tiene además una dimensión documental. Una muestra copiada por un alumno y una autorización concedida por un maestro son pruebas diferentes. Nuestra guía sobre la iyaza y el alcance de sus permisos explica la importancia de preguntar quién autorizó a quién, para qué actividad y sobre qué base. El documento puede referirse a caligrafía o a otro ámbito; su texto delimita el permiso. Una mano reconocible no demuestra por sí sola la cadena de formación de un escritor anónimo, ni la decoración de un certificado acredita un programa uniforme.
Separa, en consecuencia, la observación del instrumento o del soporte de la conclusión histórica. Explicar cómo se corta una pluma puede ayudar a comprender un modelo, pero no identifica a la persona que preparó la herramienta de una muestra sin documentar. El brillo de una hoja tampoco revela por sí solo los ingredientes de su preparación. Si la ficha ofrece autor, fecha y material, esos datos constituyen el punto de partida. Los detalles visibles deben relacionarse con ellos sin presentar una reproducción digital limitada como certificado de autenticidad o como historia completa del taller.
Lee el objeto completo antes de fijar el nombre de la escritura
Comienza la descripción por la obra, su número de inventario y la zona examinada. Añade la lengua identificada por el catálogo, la escritura o las escrituras que registra, la fecha y el material. Mantén «aproximadamente», «probablemente» y «posiblemente» unidos a las afirmaciones que matizan. Distinguen una fecha o un lugar propuestos de una declaración firmada y fechada. Si una página reúne varias manos o etapas, una descripción breve puede separarlas; no es necesario elegir un solo año y un único estilo para todo lo incluido dentro del encuadre.
Después describe el rasgo que apoya la comparación: horizontales prolongadas en el Corán Azul, escritura pequeña y grande en el álbum de Hamdullah, o grupos de palabras y anchos de trazo en el Gulistan. Son observaciones más verificables que «bello» u «ornamentado». La guía de patrones geométricos, compás y retículas ayuda a distinguir la decoración del contorno físico y del contenido. No convierte las estrellas o la simetría de un marco en prueba independiente de la lengua o del estilo de la inscripción central.
La explicación del Met sobre caligrafía en el arte islámico subraya que la escritura transmite un texto incluso cuando destaca su potencial ornamental. Una inscripción atractiva necesita una lectura fiable antes de citar sus palabras o interpretar su significado. La identificación de la escritura en un catálogo no traduce automáticamente un pasaje, no certifica su autoría ni establece un juicio religioso sobre el uso del objeto. Reconocer naskh o thuluth puede ser un paso correcto, mientras que el contenido, la función y la atribución necesitan sus propias pruebas.
Finalmente, separa la caligrafía de su montaje y de los añadidos posteriores. Una firma puede ocupar una esquina y la nota de un propietario, otra; la muestra original y su incorporación a un álbum pueden tener historias distintas. Utiliza las imágenes institucionales enlazadas y los números de inventario para examinar las obras reales. La portada de esta guía sirve como ilustración general, no como facsímil ni como tabla de identificación de los manuscritos mencionados. Sus marcas no deben usarse para transcribir un versículo o autenticar una mano histórica. La comparación documentada remite a cada pieza y a los límites de su ficha.
Fuentes
- Met, escritura árabe y arte de la caligrafía, unidad 2 — puntos proporcionales, seis escrituras y variaciones del cúfico.
- Met, hoja del Corán Azul 2004.88 — intervalo cronológico, pergamino, metales y atribución geográfica matizada.
- Met, álbum de Hamdullah 1982.120.3 — naskh pequeño junto a thuluth o muhaqqaq de mayor tamaño.
- Met, el arte del papel marmoleado — estudio de Yana van Dyke de 2015 sobre composición y márgenes ensamblados.
- Biblioteca del Congreso, hilye 2019714648 — autor, fecha 1130 de la hégira / 1718 de la era común, escrituras y estructura de madera plegable.
- Smithsonian, Nasta’liq: The Genius of Persian Calligraphy — contexto literario y fechas separadas de escritura y pinturas en S1986.30.
- Smithsonian, Sultan Ali Mashhadi — Gulistan F1998.5 fechado y rasgos específicos de su ritmo caligráfico.
- Smithsonian, maestros y alumnos — características del nasta’liq, atribución de invención matizada, cañas y preparación de materiales.
- V&A, caligrafía en el arte islámico — contenidos religiosos y seculares, materiales y decoración.
- Met, caligrafía en el arte islámico — relación entre transmisión textual y ornamentación.